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sábado, 8 de marzo de 2008

Fases

Este blog tiene ya más de un año. En este tiempo me han pasado muchas cosas, en la blogosfera y en la vida "real". Casi todas han sido cosas buenas, muy buenas. La blogosfera me ha dado amistad, alegrías, muchas risas, algún cabreo... Y también me ha dado un hobbie, una forma de expresión, una personalidad paralela, otro yo.

Analizando este año creo que mi experiencia bloguera ha pasado por varias fases, yo diría que 3: una primera fase de emoción, por la novedad, por conocer gente nueva, por esta forma tan peculiar de relación social; luego vino una fase de tranquilidad, de acomodo, de costumbre; y por último, una fase de hartazgo, de estancamiento, que ya dura unos meses y que se ha ido agudizando. Un amigo lo compara con el enamoramiento y realmente creo que tiene mucha razón. Ya no estoy "enamorada" de lo que significa la experiencia bloguera. No me apetece escribir, no me apetece comentar, estoy sin inspiración y creo que un poco cansada de este personajillo que he creado, esta Scout Finch con la que cada vez me identifico menos.

¿Por qué empecé con esto del blog? No lo sé, no tenía objetivo y creo que sigo sin tenerlo. Simplemente probé y estoy casi segura de que continué con ello porque alguien empezó a leerme y luego me leyó más gente y eso me animó a seguir escribiendo. Pero no era una motivación intrínseca lo que me movía. Los demás eran mi motor, no yo misma. Creo que en todo este tiempo pocas veces he escrito sólo para mí. Y creo que tengo que encontrar el modo de hacerlo sin pensar en los que me leen. Porque me gustan los blogs aunque creo que ya no me gusta el mío.

Llevo muchos días dándole vueltas a todo esto y estoy indecisa. No sé si cargarme a Scout - la verdad es que me daría pena - o remodelar el blog, o crear otro. No sé si alguna de estas cosas me devolvería la inspiración. Probablemente no, porque no creo que sea un problema de forma sino de fondo. Tal vez mi aventura bloguera deba terminar aquí, o tal vez tengo que hacer un alto en el camino, descansar y ver si puedo volver a retomarlo todo con la ilusión del principio.

Pero no lo voy a decidir ahora. El tiempo dirá.

miércoles, 16 de enero de 2008

Difícil decisión

Tengo ante mí una disyuntiva y no sé qué camino escoger.

¿Qué hago cuando llegue a casa, dentro de aproximadamente hora y media?:

- ¿Me pongo a planchar la ropa para que no se me acumule con la de la siguiente lavadora?

- ¿O me pongo a leer el libro tan interesante que tengo entre manos en estos días, que me muero de curiosidad por saber qué va a pasar?

Ay, qué dura es la vida de los amitos de su casa...

lunes, 14 de enero de 2008

Hoy hace cinco años...

Hoy hace 5 años de la muerte de mi tío. Tenía 59 años, una vida hecha, un trabajo que le gustaba, y un cáncer de páncreas que le arrebató todo lo que tanto le había costado construir. Lo más irónico es que, en el fondo, tuvo suerte. El tipo de cáncer que padecía debería haberlo matado en 3 meses. Y sin embargo, gracias a un tratamiento experimental que le pusieron, tuvo dos años más de vida, de disfrutar de los suyos.

En esos dos años todos nosotros, su mujer, sus hijos, su hermana (mi madre), su padre, su cuñado, sus sobrinos, todos nos olvidamos de que podían ser sus últimos años y los vivimos con alegría y con ilusión, como si la fecha límite no fuese a llegar nunca. Por supuesto dejó de trabajar y se dedicó a sí mismo, a su casa, a su familia, a viajar, a sus hobbies. Cuando el cáncer volvió a dar síntomas supimos que no había solución. Y después de la calma y la esperanza vino el sufrimiento, el dolor, la angustia de ver cómo se consumía día a día, hasta el punto de que llegó a negarse a recibir más quimioterapia, llorando como un niño, rogando que le dejasen morir en paz.

Por desgracia, en la familia de mi madre ha habido muchas muertes. Mi abuelo, que ya tiene 94 años, tuvo tres hijos y ya sólo le queda uno, mi madre. Pero para mí, la más dolorosa de todas ha sido la de mi tío. A veces sueño con él, oigo su voz, sigue vivo y está sano. Y luego me despierto y la realidad sigue ahí, pero me siento bien porque, aunque sea en sueños, he podido tener un poquito su presencia.

Parece increíble que hayan pasado ya cinco años desde su muerte. Y parece increíble que le siga añorando tanto y que se me llenen los ojos de lágrimas cuando le recuerdo en la buhardilla de su casa, con los enormes puzzles que tanto le gustaban o, ya enfermo, esforzándose por montar la maqueta de un barco que le regalamos mis hermanos y yo en su último cumpleaños. Ya no me duele su pérdida, no como al principio, pero le echo de menos. Desde que él se fue todo ha cambiado.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Lucecitas

El otoño me pone melancólica. Y la lluvia mucho más.

El frío me hace tiritar. Y me provoca ternura y ganas de estar calentita en casa y de que lleguen las vacaciones de Navidad para poner el árbol, con sus bombillitas y contemplarlo a oscuras, como cuando era pequeña y por la noche me tumbaba en el sillón, con mi padre al lado, y las luces parpadeantes me hacían sentir tan bien que no quería irme a la cama.

Ese sencillo recuerdo de hace tantos años me pone la carne de gallina y me provoca nostalgia y alegría a la vez. Son esas pequeñas cosas que atesoramos con tanto cariño las que nos hacen las personas que somos ahora, esos recuerdos de instantes que parecen sin importancia y que, sin embargo, nos hacen ser más humanos. Seríamos muy desgraciados sin ellos.

¿He dicho ya que el otoño me pone melancólica...?

jueves, 8 de noviembre de 2007

Ikea

El viernes pasado fuimos a ver muebles a Ikea. Abren a las 9 de la mañana. Nosotros llegamos a las 9:15. Ya había gente. Hicimos el famoso itinerario. Nos recorrimos todos los saloncitos y el ejemplo de casa de 35 m2 que tienen. A las 9:30 yo ya estaba empezando a agobiarme. Bajamos a la planta de calle y nos recorrimos todas las salas. Terminamos a las 11. A esa hora la tienda estaba llena y ya había cola en las cajas y en recogida de mercancías.

Definitivamente, y sin ningún genero de dudas, odio Ikea.

(El lunes que viene me toca volver a ir).

miércoles, 31 de octubre de 2007

Mi casita

¡¡Me independizo!! Me voy a vivir con mi chico a un pequeño piso de alquiler en Vallecas, donde entraré, espero que con buen pie, en el mundo adulto de pagar facturas, preocuparse por qué hacer de comida (¡podré poner en práctica las recetas de La cocina de Maripuchi & co.) y quién limpia el baño o frega los cacharros. Hace algo más de un mes os contaba que había puesto mi primera lavadora y dentro de poquito voy a poner la segunda (¡¡¡bieeeeen!!!).

Estos días no puedo pensar en otra cosa que no sea mi nueva casa. En parte por eso he tenido tan abandonada la blogosfera. Todos mis ratitos libres los estoy dedicando a pensar en muebles y decoración y la verdad es que el resto del mundo ha desaparecido para mí en este tiempo (qué egocéntrica que soy, jajajaja). Hoy hemos firmado el contrato de alquiler y mañana iremos a medir la casa para ver qué nos cabe y cómo colocarlo. El viernes hemos cogido el día libre y aprovecharemos para ir a Ikea y no encontrarnos mogollones de gente. Estamos pensando en qué es lo imprescindible para vivir y esperamos poder mudarnos antes de dos semanas.

Lo más extraño es que, aunque estoy muy contenta por irme a vivir con mi chico y ser por fin independiente, también estoy un poco triste y asustada. Va significar un gran cambio en mi vida y voy a echar mucho de menos a mis padres y hermanos. Creo que todavía no me hago a la idea de que es para siempre. Aunque desde luego me puede la ilusión y las ganas de empezar una nueva vida.

Espero que cuando todo pase y estemos instalados me vuelva la inspiración, que me da un poco de pena tener esto tan abandonado.

jueves, 13 de septiembre de 2007

Así lavaba, así así...

Hoy he puesto mi primera lavadora con la ayuda de mi churri (sí, vale, soy una niña mimada y mi mami me lo hace todo, no lo voy a negar).

Ahora mismo está lloviendo. Se me ha mojado la ropa.

¿Será una señal que me dice que en un futuro, espero que no muy lejano, debería dejarle esas cosas a Carlos?

domingo, 8 de julio de 2007

Celebración

Siempre me he negado a crecer. Yo no era de esas niñas que estaban deseando ser mayores para hacer todas las cosas que no podían por ser pequeñas. Yo era muy consciente de las ventajas de ser una cría y me parecía que lo de ser mayor no tenía mucho aliciente. Por desgracia, el tiempo no hace caso de los deseos de una niña y pasito a pasito he llegado hasta aquí. Hasta la edad en que, según los demógrafos, se acaba la juventud y se pasa a formar parte de un colectivo llamado "adultos" con el que no me siento demasiado identificada. Así es la vida.

Hoy es mi cumpleaños. Es un día que me provoca sentimientos contradictorios desde muy pequeña. Me gusta por los regalos y la tarta y las llamadas, y me disgusta porque cumplo años, el tiempo pasa y deja su huella.

Recuerdo que mi profesora favorita de la carrera, la que nos daba la asignatura de psicobiología, me dijo una vez que mis cumpleaños debían ser una gran fiesta porque se celebraba algo muy importante: que yo había llegado a este mundo. Eso me hizo verlo desde otro punto de vista y me ayudó a llevarlo mejor.

Pero no puedo evitar la sensación de que el tiempo pasa muy deprisa. Me parece que apenas he empezado a caminar, pero ya han pasado tres décadas. Dentro de unas diez horas hará 30 años que un bebé regordete salió de la tripita de su mamá y saludó a la vida. Y eso hago de nuevo hoy:

¡¡¡Hola vida!!!

miércoles, 20 de junio de 2007

Retorno

Ya he vuelto. Me gustaría decir que con fuerzas renovadas, pero no es cierto. ¡Yo me quería quedar al menos otros cinco días en la playa, dando paseos por la arena y comiendo helados! Pero no se puede escapar de la cruda realidad. Y aquí estoy, de vuelta al cole y con muchísimo trabajo a la vista.

Aunque no ha hecho un tiempo espectacular, al menos nos hemos librado del diluvio que ha caido en Madrid. Llovió un poquito el sábado, cuando fuimos a visitar Tarragona y luego otro poquito el lunes, por lo que decidimos no ir a Port Aventura. Y el resto de los días, nubes y claros, como dirían los metereólogos.

Cambrils es bastante tranquilo, sobre todo comparado con Salou que está lleno de apartamentos y de turistas. Me impresionó mucho la cantidad de gente que se veía por las calles cuando pasamos por allí en autobús camino de Tarragona. De hecho, me alegré de haber escogido Cambrils cuando estuve mirando hoteles por la zona.

La verdad es que he estado muy a gusto allí y he descansado un montón y sobre todo he desconectado. Me he olvidado de todo y he disfrutado del momento. Y ahora a trabajar duro y a pensar en las vacaciones de agosto, que ya no queda nada.

jueves, 14 de junio de 2007

¡¡¡¡Vacaciones!!!!

¡¡¡Que me voy a la playita!!!

Mañana a estas horas estaré camino de Cambrils, donde aprovecharé para descansar, bañarme un poquito (no mucho, que me arrugo y me salen manchas) y ver esa zona que seguro que es preciosa. Eso si hace buen tiempo, que me da a mí que va a diluviar (buaaaaaaaaaaa).

Probablemente también vayamos un día a Port Aventura, aunque yo paso de montarme en las montañas rusas, que soy una miedica y la única vez que lo he hecho por poco me da un ataque al corazón (¿qué le verá la gente a que les zarandeen de arriba a abajo a velocidades de vértigo?).

Por desgracia, me voy a perder la primera gran cumbre madrileña de nuestro trocito de blogosfera, organizada por Rafa y Blanca. Pero me acordaré de vosotros el sábado, cuando esté paseando por la playa tranquilamente, je je.

Me va a resultar muy raro pasarme tantos días sin estar un ratito delante del ordenador leyendo las entradas de mis miguitos y comiéndome la cabeza para dilucidar sobre qué asunto escribir, aunque supongo que un descanso tampoco me vendrá mal y tal vez la costa catalana me inspire y me vuelva verbívora como Garib.

Si me salen fotos bonitas, cosa poco probable porque la vena artística no me tocó cuando nací, las colgaré por aquí para daros un poquito de envidia.

Nos leemos el miércoles.

Besos.

martes, 12 de junio de 2007

Super-inútil ataca de nuevo

Hoy mi compañera la Super-inútil me tiene de los nervios. Menos mal que últimamente no tenemos demasiado trabajo, y ella menos, sino me estaría subiendo por las paredes y habríamos terminado a tortas, que yo aguanto mucho pero cuando estallo más vale que no haya mucha gente alrededor.

Resulta que le he dado un curriculum para meter en una de nuestras bases de datos. Como desde principios de abril estamos bastante relajadas, Super-inútil no había vuelto a usar esa base. Así que, cuando le he dado las hojas, me ha mirado con cara de terror:

"¿Y qué hago yo con esto?"

"Pues meterlo en la base"

"¿En qué base?"

(Ahí se me han empezado a despertar los demonios internos. Sólo tenemos una base para los currículos)

"Pues en la nuestra"

"Ah"

Se ha quedado con cara de tonta un rato y luego:

"Creía que no íbamos a usar más esa base"

"Ya, pero para este proyecto que tenemos ahora nos viene bien"

"Ah"

(Evidentemente, con las luces que tiene, y como hace casi tres meses que no ha vuelto a usar ese programa, ahora no se acuerda de nada. Es una base relativamente fácil de usar, pero tiene un montón de códigos que hay que saberse para poder introducir los datos rápidamente).

Al rato:

"Oye, Scout, es que este curriculum que me has dado tiene dos números de móvil"

(En este punto ya estaba empezando a jurar en arameo o en alemán o yo que sé, que no me entendía ni yo del cabreo que tenía)

"¿¿¿Y???"

"¿Cuál le pongo?"

(Todo esto a gritos: yo desde el despacho y ella desde fuera, que es incapaz de levantarse cuando tiene que preguntar algo)

"Pues los dos"

"Ah"

Es increíble lo que puede irritar un simple "ah".

No sé si estoy siendo demasiado dura con ella pero es que ya lleva unos días de este estilo preguntón-absurdo y yo estoy en ese punto en el que, o paso de todo, o me pongo borde. Y la verdad es que lo de ponerme borde no se me da demasiado bien. Eso sí, cuando me pongo...

Ya veremos cómo termina el día. Menos mal que queda poco para comer porque, con el estómago vacío, aguanto muy mal ciertas cosas.

Santa paciencia.

jueves, 24 de mayo de 2007

Terror en la clínica dental

Aviso: Esto es una historia de terror basada en hechos reales. No se recomienda su lectura a personas excesivamente sensibles.

Ayer por la tarde fui al dentista. Llevaba mucho tiempo sin hacerme una revisión y además quería consultarle la posibilidad de ponerme una ortodoncia. El lunes me revisaron y ayer me tenían que poner un empaste y me veía la ortodoncista.

El dentista empezó la tortura pronunciando unas palabras que me pusieron los pelos de punta: "Qué boca más pequeñita tienes". Yo asentí sonriendo con miedo y, aunque nunca había pensado que el tamaño de mi boca fuese una desventaja, un escalofrío me recorrió la espalda. Ya me imaginaba con la mandíbula desencajada de tanto abrirla para que él pudiese llegar hasta la muela pocha.

Me empezaba a doler todo sólo de pensar en lo que venía a continuación. Evidentemente, el pinchazo de la anestesia y el sonido del torno no contribuyeron en absoluto a que me tranquilizase. Mientras, el dentista seguía hablando, aunque yo no le prestaba atención, pendiente como estaba de que terminase cuanto antes.

Después vino la consulta con la ortodoncista. Parecía simpática y eso me calmó después del tormento del empaste y del complejo que estaba empezando a coger por tener la boca minúscula. Me hizo abrir la boca, y aunque afortunadamente no hizo ningún comentario sobre su dimensión, lo que dijo sí que me dió escalofríos: "Te tienes que operar".

Me dieron ganas de decir eso tan paleto de "¿Mande?". No entendía nada, yo iba para ponerme un aparato no para pasar por un quirófano.

"¿Por qué?"

"Es que tienes la mandíbula de arriba muy pequeña y la de abajo un poco hacia atrás y no haces bien la mordida" (¿¿??) .

"Ah, ¿y en qué consiste la operación?"

"Bueno, primero tendrías que llevar año y medio una ortodoncia especial para alinear los dientes y luego te operarían. Lo que se hace es partir el paladar para agrandarlo y también te rompen la mandíbula para colocártela. Luego te ponen unas piezas de metal para sujetarla. Lo peor es el postoperatorio porque estás 20 días con una férula para inmovilizar la boca y tienes que comer con pajita y no puedes hablar ni reírte. Luego tendrías que empezar la rehabilitación con un logopeda. En total, el proceso dura dos años y medio".

A esas alturas sí que se me había desencajado la mandíbula pero de asombro.

"¿Y si no me opero tendré algún problema más adelante, de masticación o algo así?"

"No, no tendrías ningún problema. De hecho podrías operarte cuando quisieses, no hace falta que sea ahora"

"Entonces sería solamente por estética..."

"Sí, pero no veas qué cambio da la gente cuando se opera. Algunos hasta necesitan atención psicológica para adaptarse a su nuevo aspecto"

"Ya, y supongo que eso no lo cubre la seguridad social"

"No, claro. Nosotros trabajamos con el hospital de La Princesa, que tiene el mejor equipo de cirugía maxilofacial de España. Cuesta unos 7.000 € todo el proceso"

"Pues creo que voy a pasar"

"Bueno, tú piénsatelo y si te decides aquí estamos. Pero de verdad que la gente queda muy contenta"

Salí de la consulta alucinada. No hace falta decir que no pienso meterme en un quirófano para que me hagan esas barbaridades sólo por estética. ¡¡¡Veinte días sin poder reírme!!! Y luego de cabeza a un psicólogo para que me ayude a aceptar que la nueva cara que veo en el espejo todas las mañanas es la mía. Y encima soltando 7.000 €, como si me sobrasen.

Los dentistas son totalmente aterradores.

miércoles, 23 de mayo de 2007

Quejica

Me acabo de dar cuenta de que no hago más que quejarme. Mi novio me lo decía mucho cuando empezamos a salir: "qué quejica eres". Y yo le decía que no, que era un exagerado. Pero ahora que mis pensamientos quedan por escrito para la posteridad (je je) creo que voy a tener que darle la razón. Me quejo de todo, supongo que porque en el fondo soy pesimista (yo prefiero decir que soy realista).

De todas las entradas que he escrito sobre mí y mi vida creo que solamente dos o tres son positivas y cuentan algo optimista. Así que a partir de ahora voy a intentar escribir más cosas alegres y menos quejas. Claro que otra cosa es que lo consiga, que tantos años de "realismo" son duros de superar. Así que no me comprometo a nada.

La verdad es que, a pesar de ser más pesimista que optimista, suelo ser una persona bastante animada, que intenta ver el lado positivo de las cosas que me ocurren e incluso se me da bastante bien animar a la gente que está triste haciéndoles ver lo bueno de lo que les ocurre o al menos que vean otras opciones. Seguramente eso es la paradojitis que me diagnosticó Garib. Una pesimista que ve el lado positivo de la vida. O más bien, una que se cree pesimista... (Qué manía con etiquetarnos a nosotros mismos, ¿verdad?)

El aburrimiento genera apatía y entorpece los pensamientos.

Trabajando

Jamás entenderé ciertas cosas que pasan en mi empresa (y supongo que en otras). Llevo mes y medio sin hacer prácticamente nada más que atender a unas cuantas personas (si se presentan, claro) y esperar a que mi jefa me diga que puedo empezar con la siguiente fase del programa de inserción laboral en el que estoy trabajando ahora. Mes y medio de aburrirse en el trabajo es muy duro. Ya no sabía qué inventarme para entretenerme un rato haciendo algo relacionado con mi trabajo.

Ayer por la tarde, diez minutos antes de salir, llama la jefa para encargarnos que le mandamos unos datos con urgencia, datos que podíamos haber tenido preparados desde hace mucho si nos lo hubiesen avisado. Después de mes y medio de no hacer nada, ahora de repente hay prisas. Y todo porque no saben planificarse ni aprovechar los recursos humanos que tienen a su alcance. Podíamos llevar desde principios de mayo con la segunda fase del proyecto pero han preferido los agobios del final.

Yo entiendo a mi jefa. Está metida en demasiadas cosas y no da abasto, pero por eso precisamente me fastidia que no delegue y nos deje ayudarla.

Y hoy, después del agobio de ayer por la tarde, otra vez sin nada que hacer.

(En el fondo, me quejo de vicio porque tengo la suerte de tener un trabajo en el que me dejan bastante autonomía)

lunes, 21 de mayo de 2007

Esperando

¿Tan difícil les resulta a algunas personas acudir a una cita? ¿Tan difícil es llamar para cancelar una entrevista? ¿O es que soy yo la rara que se preocupa cuando llega tarde a algún sitio porque está haciendo perder el tiempo a su interlocutor?

Hoy a las 9:30 tenía programada una entrevista con una persona y todavía estoy esperando a que aparezca. Una persona a la que he dado ya tres citas y no ha acudido a ninguna, una persona a la que se supone que tengo que ayudar a insertarse en el mercado de trabajo, una persona que se supone que tengo que recomendar como trabajador serio a una empresa.

A veces creo que la gente no tiene vergüenza. Ni cerebro.

lunes, 7 de mayo de 2007

Adiós

Hace ya mucho publiqué una entrada comentando un problema que tenía con una amiga. Bueno, ex-amiga, porque esta noche, mientras me estaba durmiendo, me he dado cuenta de que definitivamente he dejado atrás esa amistad. Ya no tengo ningún cargo de conciencia por haberle mandado solamente un mensaje al móvil el día de su cumple o por no hacer el esfuerzo de continuar con nuestra relación. Pensar en ella ya no me provoca sentimientos encontrados. En realidad, no me provoca nada.

Supongo que el hecho de que me la encontrase por casualidad hace un par de semanas ha contribuido a ello. La vi, nos saludamos como si simplemente hubiésemos sido compañeras de trabajo y no amigas durante más de 3 años, nos preguntamos las típicas cosas que se preguntan los conocidos y cuando nos despedíamos, ella dijo eso tan manido de "a ver si nos vemos con más calma".

Creo que esa frase ha sido la que me ha hecho darme cuenta de que ya no éramos amigas. Y ya no me duele. Me ha dolido durante estos casi dos años desde que ella dejó la empresa pero ahora estoy bien. Me he quitado un peso de encima y sé que no me voy a arrepentir. Ella no es como yo pensaba, no sabe hacer el esfuerzo de mantener una amistad y a mí ya no me apetece seguir con la farsa.

Tal vez cierta amistades sólo lo son durante un tiempo porque te aportan algo que en ese momento necesitas. A lo mejor debería ver todo esto como parte del proceso de hacerme adulta, o a lo mejor es que me estoy volviendo más cínica y más dura y ya no me duelen cosas que antes lo harían. He pasado página y ella ya no forma parte de mi vida.

Así que... adiós amiga.

martes, 1 de mayo de 2007

Meme 3 (mi lugar en el mundo)

Mi "miguita" Maripuchi me pasa un nuevo meme muy difícil. Tengo que decidir cuál es mi lugar en el mundo, pero tiene que ser un sitio físico del que guarde un recuerdo especial o que sea muy importante para mí.

Mi lugar en el mundo es un sitio al que ya no puedo volver porque, aunque sigue existiendo, ya no tiene el mismo significado para mí ya que la persona que lo hacía especial ya no está con nosotros. Mi lugar en el mundo es la huerta de mi tío, en el pueblo de mi madre.

Cuando era pequeña íbamos allí a cenar casi todas las noches de verano. Mi tío tenía plantadas vides, tomates, zanahorias, pimientos, pepinos, calabacines, sandías y melones, fresas... Además, había hecho una minipiscina que llenaba con agua del pozo que había en medio del terreno, para que los seis primos nos bañásemos mientras los mayores preparaban la merienda y luego la cena, y mi tío se dedicaba a cuidar de su huertecilla.

Luego, cuando se empezaba a hacer de noche, encendían una lámpara y los pequeñajos nos dedicábamos a hacer teatrillos, imitábamos personajes, contábamos chistes, en fin, que hacíamos un poco el tonto para que nuestros padres se riesen.

Allí es donde, como ya os he contado, veíamos tantas estrellas y mis hermanos y yo, que éramos los que vivíamos en Madrid, nos quedábamos embobados mirando hacia arriba, porque no estábamos acostumbrados a ver un cielo tan espectacular. Y cuando nos íbamos a casa, si había luna llena, no hacía falta que encendiésemos la lámpara para ver el camino hasta los coches y mi tío decía:"El último, que cierre la puerta y apague la luz". Siempre decía lo mismo, y siempre nos reíamos.

Cuando los niños nos hicimos mayores y empezamos a ser más independientes, dejamos de ir. Hace más de 10 años que no piso esa huerta. De hecho, ya no es una huerta porque nadie la ha cuidado desde que murió mi tío hace cuatro años. Supongo que ahora es un trozo de tierra lleno de hierbajos y de vides muertas. Pero yo siempre lo recordaré como era en sus buenos años. Y su recuerdo estará ligado al de mi tío.

Y como es deber de cualquiera que recibe un meme, le paso éste a Don Dani y a Don Babeuf, para que nos cuenten cuál es su sitio preferido del mundo mundial.

lunes, 23 de abril de 2007

¡Feliz Día del libro!

Me ha pasado una cosa muy extraña. Precisamente hoy, que es el día del libro, ¡¡me he dejado el que estaba leyendo en casa!! Yo siempre voy con un libro en el bolso, siempre estoy leyendo alguno, no me imagino estar en el transporte público sin uno en la mano. En realidad, no me imagino la vida sin libros. Desde los primeros libros de la infancia, pasando por los bestsellers de la adolescencia y los clásicos con los que me iba atreviendo, siempre ha habido un libro en todas las etapas de mi vida.

Recuerdo con especial cariño a mi profesora de Literatura de 2º de BUP. Después de la agonía de EGB, de tener que leer libros que no entendía como "El cantar del mío Cid" o "La vida es sueño" (que afortunadamente no me hicieron desistir de mi pasión por leer) fue un soplo de aire fresco que los libros que nos teníamos que leer obligatoriamente fuesen tan deliciosos como "El perfume", "Crónica de una muerte anunciada" o "El guardián entre el centeno" (Holden Caulfield fue mi héroe de la adolescencia).

Hoy es un día grande para los que devoramos libros. Así que ¡¡¡feliz día a todos!!!

¡Ah! ¡¡¡Y feliz Sant Jordi a mis "miguitos" catalanes!!!

martes, 17 de abril de 2007

Decepciones

Como os contaba ayer, tenía la sensación de que mi vida estaba a punto de cambiar. Pues no fue una sensación correcta. Empiezo por el principio:

Los padres de mi novio viven en un pueblo de la comunidad de Madrid. Mi novio vive en Madrid, con su abuela materna. La semana pasada mis suegros decidieron comprarse un piso en Madrid capital con el dinero que consiguieron vendiendo unas propiedades. Mi novio y yo pensábamos que se irían a vivir a ese piso, pero nos llamaron y nos dijeron que, si nos podíamos independizar enseguida, nos dejaban vivir gratis en ese piso que querían adquirir.

Mi novio se entusiasmó con la idea pero yo me niego a vivir de prestado, por lo que les ofrecimos pagar un alquiler barato (300 - 400 €, más no podemos permitirnos ahora mismo). No nos contestaron y siguieron mirando por inmobiliarias.

Ayer vieron un piso que les encantó, recién reformado, cerca de casa de la abuela, con muebles y todo. Dieron la señal para comprarlo. Mi novio me llamó emocionado, contándome lo bonita que era la casa, y lo bien amueblada que estaba. Le comenté que les volviese a decir a sus padres que no queríamos vivir gratis y que teníamos que hablar del alquiler.

Ahora viene lo bueno: mi suegra se niega a alquilarnos la casa. Algunos pensaréis que es lógico, que quiere ayudarnos porque somos jóvenes y no tenemos mucho dinero. Pero no es tan fácil. Mi suegra no quiere alquilarnos la casa porque es suya, y quiere poder presentarse allí cuando quiera y mangonear como le apetezca. Si firmamos un contrato de alquiler, la casa sería nuestra y ella no podría disfrutarla. Lo que quiere es que alguien viva en esa casa para que esté limpia y cuidada cuando ella quiera aparecer por allí. Porque mi suegra es una persona egoísta que sólo piensa en su beneficio y le dan igual sus hijos. Nosotros no fuimos quienes planteamos la opción de vivir en su nueva casa. Fue una idea suya. Y lo que ha hecho ha sido jugar con nuestros sentimientos. Debería habernos dejado claro desde el principio que no nos iba a cobrar alquiler de ninguna manera. Entonces, nosotros hubiésemos dicho que no.

Ya os podéis imaginar el berrinche que me cogí anoche, cuando mi novio me llamó para contarme lo que había dicho mi suegra. En el fondo, la culpa es mía por hacerme ilusiones. Sabía que algo así iba a pasar, pero estaba tan emocionada con la idea de poder independizarme por fin, de que viviésemos juntos, que me dejé llevar. Y al final lo que me he llevado es un buen batacazo.

La vida es muy dura. Sobre todo si tienes por suegra a una bruja manipuladora.

(Dani, como ves, no me caso. Tampoco es que tuviese intenciones; soy más de "arrejuntarme")

Alegrías

Después de un mónton de años (cuatro, para ser más exacta) trabajando en mi querida empresa con contratos por obra ¡por fin me han hecho uno indefinido! Lo firmé el día 1, así que os lo cuento con un poquillo de retraso.

¿Cómo lo conseguí, os preguntaréis algunos? Pues mintiendo. Me llegó una oferta, que no me interesaba en absoluto, para trabajar en otra empresa similar a la mía y, aprovechando la coyuntura, hablé con mi jefa y le dije que me estaban llegando ofertas (en plural), que no quería irme de la empresa pero que, si no me hacían contrato indefinido, tendría que planteármelo. Me tiré un farol que pudo acabar mal, pero acabó bien.

Así que estoy muy contenta. Además, de repente al señor gerente le ha dado por cambiarnos el horario, sin explicaciones. Eso sí, de manera experimental hasta finales de año. Así que, desde ayer, tenemos una hora para comer y salimos a la 18 h.

¡Cuántos cambios!