jueves, 24 de mayo de 2007

Terror en la clínica dental

Aviso: Esto es una historia de terror basada en hechos reales. No se recomienda su lectura a personas excesivamente sensibles.

Ayer por la tarde fui al dentista. Llevaba mucho tiempo sin hacerme una revisión y además quería consultarle la posibilidad de ponerme una ortodoncia. El lunes me revisaron y ayer me tenían que poner un empaste y me veía la ortodoncista.

El dentista empezó la tortura pronunciando unas palabras que me pusieron los pelos de punta: "Qué boca más pequeñita tienes". Yo asentí sonriendo con miedo y, aunque nunca había pensado que el tamaño de mi boca fuese una desventaja, un escalofrío me recorrió la espalda. Ya me imaginaba con la mandíbula desencajada de tanto abrirla para que él pudiese llegar hasta la muela pocha.

Me empezaba a doler todo sólo de pensar en lo que venía a continuación. Evidentemente, el pinchazo de la anestesia y el sonido del torno no contribuyeron en absoluto a que me tranquilizase. Mientras, el dentista seguía hablando, aunque yo no le prestaba atención, pendiente como estaba de que terminase cuanto antes.

Después vino la consulta con la ortodoncista. Parecía simpática y eso me calmó después del tormento del empaste y del complejo que estaba empezando a coger por tener la boca minúscula. Me hizo abrir la boca, y aunque afortunadamente no hizo ningún comentario sobre su dimensión, lo que dijo sí que me dió escalofríos: "Te tienes que operar".

Me dieron ganas de decir eso tan paleto de "¿Mande?". No entendía nada, yo iba para ponerme un aparato no para pasar por un quirófano.

"¿Por qué?"

"Es que tienes la mandíbula de arriba muy pequeña y la de abajo un poco hacia atrás y no haces bien la mordida" (¿¿??) .

"Ah, ¿y en qué consiste la operación?"

"Bueno, primero tendrías que llevar año y medio una ortodoncia especial para alinear los dientes y luego te operarían. Lo que se hace es partir el paladar para agrandarlo y también te rompen la mandíbula para colocártela. Luego te ponen unas piezas de metal para sujetarla. Lo peor es el postoperatorio porque estás 20 días con una férula para inmovilizar la boca y tienes que comer con pajita y no puedes hablar ni reírte. Luego tendrías que empezar la rehabilitación con un logopeda. En total, el proceso dura dos años y medio".

A esas alturas sí que se me había desencajado la mandíbula pero de asombro.

"¿Y si no me opero tendré algún problema más adelante, de masticación o algo así?"

"No, no tendrías ningún problema. De hecho podrías operarte cuando quisieses, no hace falta que sea ahora"

"Entonces sería solamente por estética..."

"Sí, pero no veas qué cambio da la gente cuando se opera. Algunos hasta necesitan atención psicológica para adaptarse a su nuevo aspecto"

"Ya, y supongo que eso no lo cubre la seguridad social"

"No, claro. Nosotros trabajamos con el hospital de La Princesa, que tiene el mejor equipo de cirugía maxilofacial de España. Cuesta unos 7.000 € todo el proceso"

"Pues creo que voy a pasar"

"Bueno, tú piénsatelo y si te decides aquí estamos. Pero de verdad que la gente queda muy contenta"

Salí de la consulta alucinada. No hace falta decir que no pienso meterme en un quirófano para que me hagan esas barbaridades sólo por estética. ¡¡¡Veinte días sin poder reírme!!! Y luego de cabeza a un psicólogo para que me ayude a aceptar que la nueva cara que veo en el espejo todas las mañanas es la mía. Y encima soltando 7.000 €, como si me sobrasen.

Los dentistas son totalmente aterradores.

12 comentarios:

fustigador dijo...

Partirte el paladar ¡Ouch! Romperte la mandibula ¡Ouch! Dos años y medio ¡Ouch, Ouch!

Me has dejado temblando.

Maripuchi dijo...

Yo tengo una visita al implantólogo en julio y miedito me está dando.
Es lo que tienen las endodoncias ... que no son eternas ... y una de un lado y la otra del otro ... al final, o implante o puente (y te cargas las piezas contiguas) ...
Ya te contaré en qué queda la película...

Scout Finch dijo...

¿No te decía yo que era una historia de terror, Fustigador? ;-)

Maripuchi, piensa en positivo: todavía quedan dos meses, je je.

Antonio Parra dijo...

uuuuyyyysssss, a algunos dirigentes de PP lo debían someter a esta tortura, para que estuviensen un tiempo sin decir gilipoyeces (con perdón).
salud y ánimos

Gracchus Babeuf dijo...

Eso pasa cuando la sanidad, que debería ser un derecho, se convierte en un negocio.

animalpolítico dijo...

Aterrador. Pero lo que más gracia me hace es que lo que más te aterraba parece que era no poder reirte en 20 días. Eres una persona feliz.

Reaccionaste muy bien.

Yo tengo una dentadura en perfectas condiciones. No es para chulear, ni nada, pero no sé lo que es un dolor de muelas y no tengo ningún empaste ni nada. En una revisión, hace tres años o así, la dentista se quedó alucinada con el estado de mis dientes. No se lo podía creer ¡37 años y esta dentadura! No se lo creía por... lo bien que estaba.

Pues bien, voy otra vez hace un año a otro dentista y me hace unas radiografías y me dice que tengo una muela del juicio que no ha salido al exterior y que está empujando por abajo a la muela anterior. Y comenta... "no sé si sacar una pieza o las dos".

Yo tampoco daba crédito. Y pregunto "pero, ¿por qué hay que sacarlas?" Y dice, "hombre, te molestarán". Y le digo "nunca me han molestado, y si algún día me molestan, ya vendré". Hasta hoy. Tengo dentadura "animal" y nunca he tenido la más mínima molestia. Pero si me dejo, ya me habrían quitado dos piezas...

Es increíble.

Saludos "animales"

Anónimo dijo...

¡Leches! casi da más miedo que Aznar y sus insultos a la inteligencia.

Scout Finch dijo...

Antonio, no sé si esa tortura se la desearía a nadie. A lo mejor a la Espe (je je, qué mala soy)

Babeuf, pues sí, querían hacer negocio pero yo no me hago esa burrada en la boca ni gratis.

Animal, soy una persona muy risueña y sonriente y la verdad es que lo primero que pensé mo fue en el dolor (que debe ser bastante) o en no poder hablar, sino en no poder reírme o sonreír y todo por una cuestión estética. No estoy dispuesta a sacrificar veinte días de risa por estar más guapa.

Con los dentistas hay que tener mucho cuidado, que enseguida te quieren sacar cosas (entre ellas los cuartos). A mí también me dijeron lo de las muelas, pero es que yo ya las tengo fuera y no me molestan en absoluto, así que tampoco pienso pasar por eso.

José Carlos, lo que más miedo me dio fue que la tía me lo contó como si fuese maravilloso: "Pero si vas a quedar muy bien". Claro, como ella no se lo tenía que hacer..

¡Salud dental animal para todos!

garib dijo...

Pero ¡como vas a estar más guapa, scout!

Scout Finch dijo...

Profe, que se supone que quien tiene que hacer la pelota soy yo, no tú.

;-)

Cinéfila dijo...

Que fueeeeeerrrrte!!!No lo hagas ni de coña, es una barbaridad. Je je, leyendo el diálogo daba la impresión de que la ortodoncista te recomendaba la operación toda pancha como si fuese una operación de juanetes.
Más vale que te quedes con tu boquita de piñón Scout

Scout Finch dijo...

Cinéfila, tenías que haberla visto. Me lo decía toda encantada la tía, como quien te dice que si te pones un nuevo colorete vas a estar divina de la muerte. Como tú dices, me quedo con mi boquita.

Besos.