lunes, 12 de marzo de 2007

Cine: "El velo pintado" de John Curran

Después de unas semanas sin pisar un cine, ayer por la noche vi "El velo pintado" de John Curran, basada en una novela de W. Somerset Maugham. Me atrajo de ella que parecía el tipo de película que me encanta: de épocas pasadas, romántica, con bonitos paisajes... y lo es. Transcurre en los años 20 y cuenta la historia de una pareja formada por Walter (Edward Norton), un bacteriólogo enamorado de Kitty (Naomi Watts), una chica de clase alta que se casa con él, aunque no le ama, para huir de su familia. Van a vivir a Shangay y allí ella tiene una aventura con un hombre casado. Cuando el personaje de Edward Norton se entera, decide vengarse llevándose a su esposa a una remota ciudad en la que hay una horrible epidemia de cólera.

Me ha parecido una película vacía y predecible. Edward Norton está bastante bien en su papel de esposo vengativo y Naomi Watts está correcta. Los paisajes son preciosos, la banda sonora también, pero para mí es una de esas películas que no te marcan, que olvidas nada más pisar la calle.

Lo que no acabo de entender es el título. ¿Por qué se llama "El velo pintado (The Painted Veil)"?

Hace 3 años, el 11 de marzo...

...yo entraba en la estación de Príncipe Pío para coger un tren que me llevase a Atocha, como todas las mañanas, para ir a mi trabajo en uno de los pueblos del Corredor del Henares. Pasé los torniquetes y me puse a esperar en la vía a que llegase mi tren. El andén estaba desierto, cosa bastante extraña a las 7:55 de la mañana. Me dirigía hacia la taquilla para preguntar si había alguna avería cuando por megafonía oí este anuncio: "Por orden gubernamental, queda suspendido el servicio en toda la red de Cercanías". Nunca olvidaré esa frase.

Me quedé alucinada y empecé a pensar que había pasado algo malo. Crucé de nuevo los torniquetes y pregunté a un revisor que estaba cerca: "¿Qué ha pasado?". "Han puesto una bomba en Atocha" me respondió. Ahí directamente me acojoné, no porque me hubiese dicho que había estallado una bomba, cosa que por desgracia en Madrid estábamos muy acostumbrados a escuchar, sino porque es muy raro que los revisores de la RENFE te den explicaciones cuando pasa algo. Bajé las escaleras mecánicas para coger el metro e ir a Avenida de América.

Los andenes del metro estaban tan llenos que decidí salir a la calle para llamar a mi casa y preguntar si ellos sabían algo. También tenía que llamar a mis compañeras de trabajo para decir que seguro que llegaba tarde. En ese momento estaba empezando a estar bastante agobiada porque se oían muchas ambulancias y me parecía todo muy raro. Mi madre no se había enterado de nada, pero puso la televisión y lo vió. Después llamé a una compañera que vivía en el pueblo donde trabajo y fue la que empezó a decirme que parecía que había sido en la línea que cogíamos todos los días. Ahí ya estaba medio histérica pensando en dos compañeras que, como yo, cogían todos los días el tren. A una enseguida la localicé, iba camino de Avenida de América. La otra tenía el móvil apagado o fuera de cobertura, pero intenté tranquilizarme pensando que era muy improbable que estuviese en Atocha tan pronto.

Llamé a mi jefe para contarle lo que ocurría y decirle que no sabía cuándo podría llegar y me dijo que me quedase en casa. Y en casa puse la tele y vi con horror los trenes familiares que cogía (y sigo cogiendo) todos los días, tan destrozados que no parecían los mismos, y vi los paisajes familiares que veía (y veo) todos los días, esos paisajes y esos lugares que hacen tan difícil olvidar. Y fui a donar sangre, a pesar del pánico que me daba montarme en el metro en esos momentos, y me encontré con que ya no hacía falta. Y volví a casa y seguí viendo las imágenes. Y apareció Acebes llamando "miserables" a los que sugerían que no había sido ETA. Y yo asentía porque me parecía imposible que hubiesen sido otros. Y entonces empezaron a correr los rumores, y los que llamaban a mi casa decían: "A lo mejor ha sido Al Qaeda", "mi marido dice que en el ministerio se oye que han sido los islamistas". Y yo no quería creerlo.

Todos sabemos lo que pasó después.

Y el 14 de marzo, yo estuve en una mesa electoral, porque me había tocado ser presidenta, y oía que la gente rumoreaba, y miraba mal a los interventores del PP. Y luego estuvo la alegría: "Parece que van ganando los socialistas" y la esperanza después de las mentiras.

Yo tuve suerte. Un poco más tarde y me habría pillado de lleno. No afectó a nadie que yo conociese, ningún ser querido murió ni salió herido. Pero ese atentado nos cambió a todos. Y desde entonces sigo pasando todos los días por esos lugares, Atocha, El Pozo, Santa Eugenia, esos lugares en los que ya no queda huella de lo que pasó, pero que los que los conocemos bien sabemos ver en qué han cambiado. Porque desde entonces todo ha cambiado.

(Sé que llego un poco tarde para esta entrada, ya es 12 de marzo, pero necesitaba hacerlo)

Actualización: Acabo de recordar que hoy, en Atocha, he pasado al lado de la entrada al monumento a las víctimas del 11-M. Parecía muy bonito, pero no he querido pararme.

¡He vuelto!

Ya he vuelto de Zaragoza. Es una ciudad muy bonita, con su Basílica y su plaza del Pilar. Me ha gustado mucho a pesar del enorme viento que hacía. Como me pasa siempre, el fin de semana se me ha hecho muy corto y la vuelta al trabajo un poquito más dura que de costumbre.

Yo pensaba olvidarme de todo, no ver los telediarios ni leer los periódicos ni hablar de nada relacionado con la política y la crispación. Pero no se puede huir de la realidad y lo supe cuando el viernes nos encontramos con unos cuantos con la bandera de España al hombro, que venían de la concentración que hubo enfrente del ayuntamiento de Zaragoza (que por cierto también es muy bonito).

Ya estoy esperando con ganas que llegue la semana santa aunque no me mueva de Madrid. Además, por esas fechas ¡ya seré tía y estaré disfrutando de mi sobrinito recién nacido!

jueves, 8 de marzo de 2007

La virgen del Pilar diceeee...

...que no quiere ser francesaaaa...

Mañana por la mañana me voy a Zaragoza de fin de semana, a olvidarme de todo, de curro, de manifestaciones, de crispación, de manipulaciones y mentiras... No voy a ver la tele, no voy a leer los periódicos, sólo voy a disfrutar de esa ciudad que no conozco. Así que no actualizaré el blog hasta el domingo por la noche o el lunes.

Cuidaos y disfrutad del fin de semana. ¡Nos leemos el lunes!

Día de la mujer

El diario gratuito ADN publicaba hoy un artículo sobre el día internacional de la mujer. Lo titulaban de este modo tan contundente:

Día de la mujer estafada (pag. 16-17 del diario)

No sé si lo reparten en vuestra ciudad o si lo habéis leído, pero os lo recomiendo porque deja las cosas muy claras: las mujeres seguimos estando discriminadas y explotadas en la inmensa mayoría de los países.

Yo atiendo diariamente a muchas mujeres jóvenes que han tenido que dejar de trabajar para cuidar a sus hijos, que han sido despedidas por quedarse embarazadas, que no han podido coger la reducción de jornada porque su empresa no se la ha concedido, que siguen llevando la mayor parte de las tareas de casa, que están mal pagadas, que... Casi todas me hablan de la tan publicitada conciliación de la vida laboral y familiar como una utopía, como algo que pocas veces se cumple porque las empresas, y en muchos casos sus parejas, no están dispuestas a colaborar.

De todas maneras, yo soy optimista y creo que poco a poco, y entre todos, hombres y mujeres, iremos superando los obstáculos que surjan. Al fin y al cabo no se superan siglos y siglos de dominación masculina en un suspiro ¿no?.

miércoles, 7 de marzo de 2007

Vergüenza

No me gusta el fútbol, pero no puedo evitar hacer un comentario sobre la vergonzosa pelea que tuvo lugar ayer en el partido de la Liga de Campeones entre el Valencia y el Inter de Milán.

Parece que la violencia en este deporte está dejando de ser una anécdota para convertirse en una costumbre, con la connivencia de jugadores, clubes e hinchas. Esas imágenes de Navarro partiéndole la nariz a Burdisso, de algunos jugadores del Inter persiguiendo al primero, del follón en la zona de vestuario porque querían seguir pegándose... ¡Qué gran ejemplo! Y este es el deporte nacional...